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octubre 26, 2021

CREI POR LO CUAL HABLE

"…Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos…" 2 Corintios 4:13

AMONESTAROS LOS UNOS A LOS OTROS

AMONESTAROS LOS UNOS A LOS OTROS

Por Wayne Partain

Romanos 15:14

Introducción.

A. El deber de «amonestar» es muy descuidado por muchos miembros de la iglesia. Nos conviene dar más atención a los textos que lo requieren. No es op­cional. Es un deber.

B. Los que predican y enseñan descuidan a veces este mandamiento. A muchos predicadores les gusta ser muy ‘positivos» y no «negativos», y consideran el amonestar como actividad negativa.

C.  Pero el amonestar es una actividad llevada a cabo por los más sinceros y más fieles en la iglesia. Léase con cuidado lo que Pablo dice en Rom. 15:14, «vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros». ¿Quiénes amonestan? Los que están llenos de bondad y de todo conocimiento. Los que no quieren amonestar obviamente no están llenos de bondad y conocimiento.

I. Advertencia Basada En La Enseñanza Bíblica.

A.        La palabra «amonestación» lleva la idea de «advertencia», pero no una adver­tencia basada en la opinión del hombre, sino una advertencia basada en la en­señanza bíblica.

B.     Significa exhortar y apremiar a al­guien a que adopte un curso de acción, mi­rando no al pasado, sino al futuro.

C.    Considérense los siguientes textos:

1.     1 Cor. 10:11, hablando de las apostasías del pueblo de Israel Pablo dice, «Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amones­tarnos a nosotros»; es decir, Las Escrituras que hablan del pecado de otros nos amonestan a nosotros. Nos advierten para que no imitemos el mal ejemplo de otros. Dicen las Escrituras: «No hagan lo mismo» (véanse los ver. 7-10).

2.     Hechos 20:31, dice Pablo a los an­cianos (obispos) de Efeso, «Por tanto, ve­lad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amones­tar con lágrimas a cada uno». Al decir esto Pablo estaba pensando en el futuro: «Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos ra­paces, que no perdonarán al rebaño» (v. 29).

3.     1 Cor. 4:14, «No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados». Pablo dijo esto para que los corintios, desde ese momento, lo imitaran a él (v. 16). Eso fue el curso de acción que les recomendó.

4.     Col._ 1:28, «a quién (Cristo) anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre». (1) les había enseñado «a todo hombre en toda sabiduría», y (2) les amonesta y exhorta a poner en práctica estas enseñanzas como curso de acción con el propósito de ser presentados perfectos en Cristo.

5.     Col. 3:16, «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, en­señándoos y exhortándoos (amonestán­doos) unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales». (1) La palabra tiene que morar en abundancia en nosotros, y (2) entonces podemos enseñar y amonestar el uno al otro en toda sabiduría.

6.    1 Tes. 5:12, «Os rogamos, her­manos, que reconozcáis a los que traba-jan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan». Los tales deben ser reconocidos, respetados y apreciados, porque nos amonestan para que seamos maduros, útiles al Señor y para que obtengamos la salvación eterna.

7.    1 Tes. 5:14, «También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pa­cientes para con todos». Primeramente los hermanos fueron enseñados (4:11), «que procuréis tener tranquilidad y ocupares en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos» y ahora Pablo agrega, «que amonestéis a los ociosos». Primero, enseñarles, y luego amonestarles.

8.    2 Tes. 3:15, después de enseñar que debemos apartarnos del hermano que ande desordenadamente, Pablo agrega, «Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano». Tal her­mano debe ser enseñado ampliamente, entonces amonestado, y por último, si no oye la enseñanza y la amonestación, es necesario señalarlo y apartarse de él y luego seguir amonestándole.

II. La Base De Poder Amonestar: Estar Lleno De Bondad, Y Lleno De Todo Conocimiento.

A. Estar llenos de todo conocimiento. Recuérdese que la amonestación es una advertencia basada en la enseñanza bíbli­ca. Entonces, ¿cómo puede algún hermano amonestar a otro si no sabe la voluntad de Dios? 2 Tim. 3:16,17 dice que las Escrituras nos preparan para toda buena obra (el amonestar es buena obra). Véase también 1 Cor. 10:11.

1.    El hermano que amonesta sin conocimiento perjudica al hermano amonestado, en lugar de edificarlo. Hace mucho daño en la iglesia el hermano que amonesta sin tener conocimiento. Causa tropiezos. El hermano sin conocimiento es inmaturo y no debe amonestar a nadie.

2.    Recuérdese que uno de los requisitos para ser anciano es «no neófito». No decimos que solamente los ancianos pueden amonestar, sino ilustramos la im­portancia del conocimiento y de la madurez en los que amonestan.

3.    En el capítulo anterior (Rom. 14) Pablo enseña que no debemos juzgar al hermano en asuntos de opinión. Si algún hermano amonesta a otro con respecto a tales asuntos, desobedece lo que Pablo dice: «el que no come, no juzgue al que come». Más bien debe recibirlo. Debe aceptar y animarlo.

B. Estar Llenos De Bondad. Rom. 15:14. Si algún hermano desea amonestar a otro hermano, primero debe examinar su propio corazón y su propia vida. ¿Es hermano bondadoso? ¿Está lleno de bondad? Si no, ¿con qué propósito amonesta?

1.    Aquí vemos que hay peligro de que algún hermano amoneste sin buscar el bienestar espiritual del hermano; es decir, es posible amonestar con propósito car­nal.

2.    Gál. 5:22, «Mas el fruto del Es­píritu es amor, gozo, paz, paciencia, be­nignidad, bondad, fe (fidelidad), manse­dumbre, templanza (dominio propio)». El hermano que amonesta a otro debe llevar este fruto del Espíritu.

3.    Porque Gál. 5:20 dice que las obras de la carne son «enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías». No debemos confundir el amo­nestar con ninguna de estas obras car­nales. Muchas veces la llamada amo­nestación es solamente contienda y disen­sión. Recuérdese que la única amo­nestación legítima es la que se basa en la enseñanza bíblica, y que se hace con bondad y amor.

4.    Gál. 6:1,2. En este texto Pablo presenta un caso específico de amonestar con bondad. Dice, «Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo». El hermano no espiritual que amonesta a otro está doblemente fuera de orden.

5.    Pablo, nuestro ejemplo. Léanse 1 Tes. 2:7,11; 2 Tim. 2:24,25.

III. Conclusión.

A.    La amonestación es, pues, la ex­hortación o advertencia basada en la enseñanza bíblica. No se basa en la opinión humana, y no debe usarse en asuntos de opinión (Rom. 14).

B.     La amonestación significa exhortar y apremiar a alguien a que adopte un curso correcto de acción, mirando no al pasado, sino al futuro. La reprensión tiene que ver con hechos pasados. También el consolar es para lo que ya pasó. Por el otro lado, la amonestación mira hacia el futuro, diciendo qué se debe hacer (en lugar de reprender por lo que se hizo de mal).

C.    Dice Pablo, «Podéis». ¿Por qué? Porque estaban llenos de todo conocimiento y llenos de bondad. Nosotros también podemos si estamos llenos de todo conocimiento y llenos de bondad.

D.    El propósito. ¿Por qué amonestamos al hermano? ¿Con qué fin? Debemos amonestarlo para edificarlo, para ayudarle a crecer y a madurar. Nuestro propósito al amonestar debe ser ayudar al hermano a ser salvo.

E.     Todo cristiano debe estar lleno de todo conocimiento y lleno de toda bondad para poder amonestar, y también debe estar dispuesto a escuchar y a recibir la amonestación. Heb. 3:13, «antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguna de vosotros se endurezca por el engaño del pecado»; Heb. 13:22, «Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación».