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diciembre 8, 2022

CREI POR LO CUAL HABLE

"…Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos…" 2 Corintios 4:13

Bautismo,¿a qué edad?

Bautismo,¿a qué edad?

Por Josué I. Hernández


La Biblia refuta la doctrina del pecado original, o también llamada, depravación total hereditaria (Ex. 32:32-33; Deut. 24:16; 2 Rey. 14:6; 2 Cron. 25:4; Jer. 31:30; Ez. 18:20; Mat. 18:3; 19:14). A su vez, la Biblia indica con total claridad que el bautismo es esencial para la salvación (Mat. 28:19,20; Mar. 16:15,16; Jn. 3:3-5; Hech. 2:38; 8:38; 10:47,48; 16:33; 19:3-5; 22:16; Rom. 6:3-5; Gal. 3:27; Col. 2:12-13; 1 Ped. 3:21). Sin embargo, ¿a qué edad se alcanza la responsabilidad ante Dios para someterse al bautismo en Cristo?

No hay una ley en el evangelio que establezca la edad para que un creyente en Cristo sea bautizado. Imponer una edad sería establecer “mandamientos de hombres” (Mat. 15:9). Sugerir una edad sería imprudente. ¿A qué edad mi hijo debe comenzar a bañarse y vestirse por sí mismo? ¿A qué edad puede usar tenedor y cuchillo? ¿A qué edad puede ir solo a la escuela? Los que tenemos varios hijos sabemos que ellos no son iguales y que adquieren responsabilidades conforme a su madurez. 

 
El apóstol Juan escribió, “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:30,31). Un detalle importante en estos versículos es la ausencia de una edad determinada para creer que Jesús es el Cristo el Hijo de Dios. A consecuencia de esto, tendrá que informarse y creer en Cristo todo aquel que necesite la vida que Cristo ofrece (cf. Jn. 10:10; 17:3).

 
Después de su resurrección, y antes de ascender a los cielos, el Señor Jesús dijo, “predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Mar. 16:15,16). El Señor no impuso una edad para que alguno oiga el evangelio, y luego, crea y sea bautizado (cf. Mat. 28:19). Si es “criatura” podemos predicarle el evangelio. Por lo tanto, tendrá que creer y ser bautizado quien necesite ser salvo.

El Señor también dijo, “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Luc. 24:46,47). Si prestamos cuidadosa atención, veremos que el Señor no impuso una edad para que alguno se arrepienta. Por lo tanto, tendrá que arrepentirse quien lo necesite (cf. Hech. 17:30).

En el día de Pentecostés de Hechos 2, el apóstol Pedro dijo, “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hech. 2:38). Entendemos que el discurso fue dirigido a los varones (Hech. 2:14,22,29), quienes han de fungir como cabeza de la mujer, y jefes de hogar (cf. 1 Cor. 11:3; Ef. 5:22; 6:1). Sin embargo, la Biblia no indica la edad de quienes fueron bautizados el día de Pentecostés. Por supuesto, entendemos que fueron todos los que habiendo oído y creído necesitaban el perdón de los pecados (Hech. 2:41). Establecer una edad tradicional para que alguno se bautice no viene de la Biblia.

En Samaria, a la predicación de Felipe “la gente, unánime, escuchaba” (Hech. 8:6). Lucas nos informa que cuando creyeron el evangelio “se bautizaban hombres y mujeres” (Hech. 8:12). Algunos afirman que este pasaje indica que “todos los que pretendan obedecer a Cristo tendrían que ser adultos, y la mayoría de edad se alcanza a los 18 años… no podrían ser jóvenes o adolescentes”. Pero, cuando Lucas dijo “hombres y mujeres” él indicó el género, masculino y femenino, para señalar que todos los creyentes obedecían. Lucas no dijo “adultos” (¿mayores de edad?), dijo “hombres y mujeres”. Estos “hombres y mujeres” son la “Samaria” que había recibido la palabra de Dios (Hech. 8:14), son de la “gente” que unánime escuchaba (Hech. 8:6).

Estamos seguros de que en Samaria solamente se bautizaron los que habían entendido la predicación (Hech. 8:6; cf. Hech. 8:30; Mat. 13:23) y creían de corazón (Hech 8:12; cf. Hech. 8:37; Rom. 6:17). Estas almas muertas en pecado se convirtieron de las tinieblas a la luz, es decir, de la potestad de Satanás a Dios (Hech. 26:18; cf. Col. 1:13).

Toda alma presa en pecado que puede entender y creer el evangelio debe arrepentirse y ser bautizada para el perdón de sus pecados. Dicho de otra manera, cuando alguno a la luz del evangelio reconoce que está espiritualmente muerto debe obedecer al evangelio para obtener la vida con Cristo (cf. Rom. 7:9; Ef. 2:5). ¿Por qué? Porque Cristo dijo, “El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Mar. 16:16), y Pablo agregó, “sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos” (Col. 2:12).
Josué I. Hernández.
Sonzacate, El Salvador, Centroamérica. 
Blog: www.josuehernandezblog.blogspot.com